Desde el Corazón de la Hembra Maga

 

Yo llevé dentro un faro que marcaba la ruta.

Soy una guerrera desconocida.

Yo soy tierra, agua, fuego y roca, semilla que se convierte en flor.

Yo tengo dentro un manantial de vida, alimento y escuela,

Yo soy maga, me transformo en animal, medicina, calor y juguete.

Yo soy sabia, pues mi instinto puede más que mil lecturas.

Yo soy, en cada una de mis criaturas, hasta el último de mis días.

Yo soy poderosa, pues traigo la savia que hace funcionar el mundo.

Yo soy joven, vieja y niña, soy todas las mujeres que fueron antes de mí.

Yo sé que mi cuerpo no soy yo, mi hogar está en un lugar invisible a los ojos,

y luzco orgullosa las cicatrices de mi mapa vital.

Yo sé que la vida me espera, pues estoy inventándome una vida.

Yo soy imperfecta, soy superlativa, soy real.

Yo soy más que madre,

Soy, una hembra maga.


Extraído del Disco Libro En el Corazón de la Hembra Maga. Abierta la campaña de Verkami Conoce más sobre el proyecto Hembra Maga

Agradecer a todas las familias que se brindaron a colaborar con nosotros aquellas mañanas de mayo en el Matadero de Madrid. La presencia con la que sostuvieron los carteles fue un regalo, ellas para Yo soy #hembramaga, ellos para  Gracias #hembramaga. Gracias a todos ellos, por pararse un momento y conectar. Esperamos que os llegue

Ilustración  Claudia Tremblay

 

 

Anuncios

5 libros para acompañar la maternidad

Uno de los placeres que más echamos de menos las madres a las que nos gusta leer es engancharnos tranquilas a un buen libro. La maternidad no solo cambió nuestra casa, mi cuerpo y mi ser, también cambió mis lecturas (y ese bendito tiempo de ocio que antes dedicaba a leer)
En esta semana  que se conmemora el Día del Libro, he recopilado algunos de los libros más interesantes que he leído estos años de transformación maternal. Hay más, muchos más, pero la crianza deja poco tiempo para la lectura, así que si tu hijo es aún un bebé, aprovecha, a medida que van creciendo se va a haciendo más difícil encontrar espacios de tranquilidad, concentración y ocio.
Las lecturas que hemos escogido tienen que ver con la mirada transformadora que experimentamos las mujeres al convertirnos en madres, y con la educación del ser que hemos traído al mundo, que siempre pasará primero por una mirada más profunda hacia nosotras mismas.  No será ésta una lista de libros de crianza, alimentación, sueño infantil o cuidados. Es otro tipo de lectura más inspiradora hacia qué nos pasa al convertirnos en madres.

 Ilustración Claudia Tremblay. 

Éstos han sido algunos de los libros más inspiradores que me han acompañado y me acompañan en mi maternidad:
La maternidad y el encuentro con la propia sombra, Laura Gutmam
Un libro que recomendaría de obligada lectura en el embarazo. Predispone a la mujer a comprender ese mundo sutil que subyace a todo lo que es visible. Cómo prepararnos para dar a luz, dar el pecho, el puerperio, la depresión postparto, el vínculo, la pareja, las enfermedades de nuestros hijos… y sobre todo lo invisible en esa diada que son la madre y su bebé, y el papel del padre, sustentador y soporte.

Muchos aspectos ocultos de la psique femenina se desvelan con la presencia de los hijos. Podemos pasar por encima de ellos, con sus indefinibles consecuencias, pero si estamos dispuestas a vivirlos de forma más consciente, y tenemos la ayuda y el sostén para enfrentarnos a ellos, quizá encontremos reveladores aspectos sobre nosotras mismas.

Cuestionarse ideas preconcebidas y prejuicios que existen en nuestra sociedad sobre la maternidad, la crianza, la educación y las formas de crear vínculos con los hijos; y otros temas de los que poco se habla se abordan de forma muy sincera en este libro: los estados alterados de conciencia en el puerperio, la forma en la que nos relacionamos con nuestro bebé, la locura permanente de no reconocerse a una misma.  Para mí Laura Gutman abre un lugar de comunicación y encuentro entre mujeres, para una maternidad más consciente.

Madres e hijas, Christiane Northrup
Si tienes una niña, este libro os acompañará durante toda la vida, escrito por la doctora Christiane Northrup, es una guía por cada una de las etapas de la vida de nuestras hijas, desde la concepción hasta la pubertad, la sexualidad, la alimentación… para ayudarnos a tomar las mejores decisiones teniendo presente la delgada línea que existe entre los planos físico, emocional y espiritual.
Aunque no tengas hijas, este libro es una herramienta maravillosa para comprender nuestros cuerpos y lazos invisibles que nos unen a nuestro linaje materno. Un regalo para sanar y sanarse en la relación con nuestra propia madre, abuela, y linaje. Durante el viaje nos haremos conscientes de nuestras propias carencias y aprenderemos a sanarnos, para poder trasmitir a nuestras hijas, un legado de positivo, de salud y felicidad. No podremos inculcárselo a ellas, si nosotras no hemos aprendido a darnos cuidado y amor a nosotras mismas.
El bebé es un mamífero, Michel Odent
Escritor de varios libros de divulgación, Michel Odent es un reputado obstetra francés, firme defensor del parto natural, creador de la “ecología del nacimiento”.
Tiene muchos títulos interesantes, pero en esta aventura y mientras me formaba como doula, mi primera elección fue ésta,  porque nosotras somos mamíferas, porque nuestro cuerpo está maravillosamente diseñado para gestar, parir, amamantar, amar… y en esta compleja etapa de la vida de las mujeres, la animalidad, el puro instinto, la naturaleza de la fisiología son los mejores aliados para el empoderamiento de la mujer.

Recuerdo cuando me preparaba para dar a luz, dije que quería un parto lo más humanizado posible, y la doula que me acompañaba matizó: “yo te deseo un parto lo más animal posible”

“Las mujeres embarazadas no debieran estar leyendo libros, debieran estar mirando la luna, cantándole a su bebé y nutriendo la vida en su vientre” para Michel Odent, la mujer que está gestando, no necesita lecturas ni mayores preparaciones, sólo conectar con su cuerpo, la naturaleza y la vida que porta en su interior.

El libro de la mujer, Osho
Una lectura muy sencilla que recoge las respuestas de Osho a las preguntas claves sobre lo que significa ser mujer en el mundo, o mejor dicho, sobre el aspecto femenino de los seres humanos. Para Osho, el poder femenino es la fuente primitiva de vida, de creatividad y entrega. En un tono muy coloquial habla de aspectos como la sexualidad, el amor, la pareja, la maternidad, el cuerpo de la mujer, la igualdad. Lo leí mucho antes de ser madre, me llegó mucho más durante mi maternidad.

Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés. 

La naturaleza de la Mujer Salvaje, un libro de mitos interculturales, de relatos y moralejas, cuentos de hadas y brujas, un libro para tener siempre a mano que se puede leer y releer a lo largo de la vida. El arquetipo de la Mujer Salvaje, una especie en peligro de extinción, debido a los constantes esfuerzos de la sociedad por “civilizarnos” por alejarnos de nuestra naturaleza más primigenia, por constreñirnos y encasillarnos en rígidos papeles; es ella, la Mujer Salvaje, la que puede ayudarnos a recuperar nuestra fuerza, y nuestra salud, nuestra intuición y esencia femenina, la que nos puede salvar la vida.

El cuento como medicina, Pinkola Estés ha creado una psicología femenina en su sentido más amplio: la que lleva al conocimiento del alma. Hace casi 10 años que este libro me acompaña, como el Poder del Ahora, se ha convertido en una biblia en mi mesa.
En el corazón de La Hembra Maga, Julián Bozzo, ilustraciones Marcos Soria. 

Nuestra obra,  un regalo para los recién nacidos padres, qué nos pasa al convertirnos en papa y mamá. Cuando nació nuestra hija, también nacimos nosotros, como ella, temblorosos, asustados, y emocionados por tanto amor y una nueva identidad. Todo lo previo se dio vuelta, de ser hijos, nos hicimos padres, de ser una pareja, nos convertimos en una familia… material para poesía, nos dijimos. Y Julián Bozzo, poeta, músico, pegadogo, se volcó en un homenaje a nosotros, y de forma muy especial,  a nosotras, las hembras magas.

Y así nació una identidad, un término poético para describir a la mujer que se reinventa así misma, y durante un tiempo se funde en su maternidad, en su cría, y envuelta en puro instinto se convierte en el centro que construye una familia.  Un recorrido poético por  el embarazo, el parto y el primer año de vida.
Un regalo que se escucha en el disco y se puede cantar, recitar y observar con calma en el libro con más de 40 poemas ilustrados por Marcos Soria.

“cuando nace un bebé,

también nace un padre y una madre,

y unos tíos, y unos abuelos,

y una simple gota de agua agita el mar entero”

En el corazón de la hembra MAga

Julián Bozzo ilustración Marcos Soria

¿Y tú? ¿Coincides en alguno? ¿Qué libros te acompañan en tu maternidad? Déjanos un comentario, y si te gusta, comparte.

Gracias por pasarte por aquí.

Hembra Maga

Poemas para papá

Todo comenzó con un llantito…

preludio y víspera de una vida repleta de cuentos,

de un andar somnoliento envuelto en fuerzas.

De un cerrar la puerta al miedo, de resolver los cabos sueltos

y el abandono de ciertas quejas.

 

Yo, que fui de pensar y darle vuelta a la vida,

me vi de pronto, abierto de par en par.

 

Yo, que vivía en un ombligo, que obtenía casa en mis palabras y ensoñaciones,

me vi desaparecer una mañana, con un simple pensar desnudo.

 

Como una gota en un río, como un suspiro entre un gemido,

como una promesa lanzada al aire,

como una moneda entre otras miles…

de repente, apareciste tú.

 

Llegaste tú a reinventarme entero.

Llegaste tú y yo también nací.

Y también lloré.

Y también sentí la vida abriéndose paso por mis pulmones.

 


Extraído del Libro En el Corazón de la Hembra Maga

Julián Bozzo, Ilustración Marcos Soria

Criar sin prisa

Hay días en que la crianza se pone difícil, me atrevería decir que casi a diario tenemos un momento de contar  hasta que se pierde la cuenta… el primer indicador es que mis músculos se tensan y mi voz sale de algún lugar más cercano a la mente que a  mi cuerpo… cuando mi tono cambia sé que me estoy saliendo del presente, que me empiezo a exasperar. He dejado entonces de estar donde estoy, y me he ido lejos, adelante, a lo siguiente, a mañana, a la semana pasada, o vete tú a saber.

Quizá tengas en mente esos momentos temibles de prerrabieta, o la reacción ante una tremenda trastada o peligro inminente…pero no me refiero a eso.
Hoy quiero hablaros sobre el ritmo de los niños muy pequeñitos, ese ritmo lento y de acciones muy concentradas tan alejado del ritmo que tenemos los adultos para hacer cosas tan importantes como vestirnos, desayunar, prepararnos para empezar nuestro día…
Y es que ellos viven ajenos a esa máquina tan presente que marca nuestras acciones, el reloj, ese artefacto que tanto nos aleja paradojicamente de eso,  el tiempo presente.

Cuando como padres sentimos que nos llegan esas sensaciones tan claras de tensión al cuerpo, muchas veces me recuerdo, nos recuerdo, algo tan simple como que ellos no saben qué eso del tiempo, no les importa cuál es el siguiente paso, tampoco tengo muy claro que necesiten saberlo, porque ellos viven en un un tiempo que nosotros hemos olvidado, y en el que no cabe nada más. Vivir en el presente supone no preguntarse qué viene luego, y como madre sé que solo puedo ir antipándole a lo que viene después, con una rutina muy clara, muy constante, creando canciones para cada acción, dándole un principio y  un final a todo lo que hacemos… pues están muy concentrados en el tacto, en la sensación, en su deseo, en los nuevos retos y sería maravilloso no arrebatarles ese contacto ¿no?

Quizá  no te hayas parado a preguntarte porqué es tan importante todo esto, para ello te propongo, me propongo siempre ponerme en su lugar:

Imagina que te despiertas por la mañana, tú no sabes muy bien qué hora es ni te importa, si ni siquiera conoces el calendario, los días de la semana, los números son palabras con las que jugamos y cantamos canciones pero no sabes qué relación tienen con el tiempo o el reloj. Tras unos arrumacos mañaneros, te preguntas si es de noche, porque aún no hay sol, mientras te cogen en brazos a pesar de que tú puedes caminar por ti mismo, y desplazarte por la casa. Quizá te gustaría moverte más despacio y explorar un poco ese bote tan bonito que ha quedado a tu alcance en el lavabo, pero papá o mamá tienen otros planes para tí, y sólo sabes que te apremian y te dicen vamos cariño, que tenemos que vestirnos; hasta donde puedes sentirte ya estás vestido, calentito con tu pijama y el olor de mañana y camita, pero de nuevo te cogen en brazos y te suben al cambiador, y te visten como un muñeco; hace tiempo que descubriste los botones, no sabes para qué son, pero sí has descubierto que te gusta como suenan cuando se quitan, y se ha convertido en un juego más el tratar de volverlos a juntar, para eso mamá te ayuda, pero a ti te encanta separarlos, y cuando lo vuelves a hacer mamá te dice que no, y habla un poco más alto, y de pronto se mueve más rápido, y sus brazos están un poco más duros, dice que no hay tiempo…. de nuevo esa palabra extraña, ya van varios noes… y te ha vestido sin preguntar, a lo mejor se te ocurrió decir que esa camiseta no quieres, y papá te ofrece otra, pero ¿cómo vas a elegir esa sin ver las demás?! Te encantaría perderte en el cajón y explorar los dibujos de todas y cada una de ellas, pero no hay tiempo… bueno, vale, encontramos una alternativa que nos gusta a los dos, vamos a desayunar. De la cocina llega un rico olor a tostada, y tu sitio ya está puesto donde siempre, y te dan a elegir, tomate o cacahuete, pues quiero cacahuete, no tomate y cacahuete también… vale, todo, pero oh! me lo están poniendo y yo quiero la mantequilla de cacahuete a pellizquitos, y el pan en trocitos, hacerme mi tostada, y untar el pan con los dedos, y no con el cuchillo, pero no me dejan, porque dice mamá que me mancho, y me limpia las manos, ¡pero yo puedo hacerlo! ¿por qué lo hace  por mí? pues ya no quiero, y como no sé decirlo con palabras lo tiro al suelo.

¿Os resulta familiar? En casa nunca ha cabido la expresión se porta mal o se porta bien. Nunca, esa es una etiqueta de adultos “juzgadores”, siempre fuimos más de mirarla y preguntarle qué necesita, observarla, y cuando no entendemos nada nos preguntamos qué nos pasa a nosotros, recordando que los pequeños se impregnan como esponjas de la energía que se respira en un ambiente. Y este contexto que os contamos hoy, cuánta más prisa nos entra a nosotros, más despacio necesita ir ella, y nos polarizamos, y de pronto, no sabemos cómo pero se hace muy evidente que su ritmo se ha vuelto más y más lento, y más tiempo necesitaría ella para realizar cada acción. Y tiene su derecho, igual que yo tengo derecho a vivir sin la ansiedad de la prisa, o el riesgo de verme intentando complacer a una “pequeña dictadora”. De nuevo esa es un etiqueta adulta, el límite se lo pongo yo, ella sólo va a explorar dónde queda ese marco.

Quizá no consista en darles opción a tomar todas y cada una de las decisiones, obviamente dependerá de su edad y la autonomía alcanzada por cada niño para la que no creo que haya una tabla de objetivos a conseguir, pero sí que debería haber un término medio entre sus necesidades, y sobre todo entre  sus tiempos, y los nuestros. Y lo único que se me ocurre hasta ahora es movernos sin prisa, es criarla un poco más despacio, pues siempre será mas coherente y sobretodo respetuoso para todos, que los padres nos adaptemos al ritmo del niño, en lugar de pedirles que se acerquen a nuestros tiempos, o manejarlos como muñecos sin poder de decisión o voluntad.

Por eso después de una mañana de surfear la rabieta de nuestra hija, y de haber suspirado bien hondo varias veces, y de haber sentido el alivio de verla partir a la escuela y poder empezar mi jornada, decido pararme un ratito y reflexionar sobre qué le pasa a ella, o mejor, qué me pasa a mí con el tiempo, con la puntualidad, con el levantarme más temprano y qué puedo hacer yo para adecuarme más a sus necesidades, en lugar de hacerle entender las mías, tan complejas, tan alejadas del presente, del disfrute, quizá hasta de mi propio deseo. Si hay algo que me muerde a la hora de criar es el tiempo.

Y me acordé de Alicia persiguiendo confusa a un conejo malhumorado arrastrando un enorme reloj, y entonces entendí quién era el verdadero dictador de esta anécdota cotidiana.

 

Y vosotros, ¿cómo vivis estas situaciones en casa con la gestión de las prisas y el tiempo apremiando? Cuéntanos tu experiencia en un comentario.

Imagen El conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas, Disney

Querido verano eterno

Querido verano, te me has escapado de las manos,

sí, aunque había días que deseaba impaciente “la vuelta al cole”, sentarme en mi mesa y empezar a volar proyectos… mientras lidiaba con siestas imposibles a 40 grados, mientras se lanzaba sin miedo al agua sin saber nadar… te hacías eterno mientras corría tras sus necesidades y su autonomía, mientras me salían más arrugas de puro estrés.
Hoy la veo con dos números más de pie adaptarse a su nueva escuela, me tiembla el pulso mientras marco con un rotulador permanente todas y cada una de sus cositas, un nudo en la garganta porque tengo que soltarla y dejarla crecer…

querido verano eterno, de culo y calzón con mi hija, gracias por este tiempo lento e imparable, a veces se me olvida que la felicidad es estar únicamente, donde se está.

Y pasarlo con ella, es un regalo de la vida.

#verano #presente #crianza #vueltaalcole#eltiempovuela

Eco de su luz. Julián Bozzo Ft. María Rozalén.

La paternidad me arrojó mucha luz, mucha vida y esperanza. Si duda, hizo mella en mi sensibilidad, amplió mi mirada, mi tacto, mi forma de mirar, de abrirme al mundo y al amor.

De la mano de la amor vino el miedo, la pena, la tristeza… El dolor por la pérdida y la ausencia…

La paternidad es luz … y toda luz se completa en su sombra, toda luz proyecta una silueta en la oscuridad que necesité llenar de música, amor, dulzura y poesía.

Imaginaba a un bebe sin su papá o sin su mamá, sin sus abuelos, tíos o hermanos, me imaginé a una madre abrazando a su hijo recién nacido recordando a los seres queridos que ya fallecieron.

Quise darle luz a esa sombra, darle música a ese silencio, darle presencia a ese sentir. Quise crear una canción que acompañara ese momento, ese duelo por la ausencia.

Una canción-faro, una canción-remanso que ayudara a recordar con amor y dulzura a esas lucecitas que brillan en el cielo, dejarnos sentir por el eco que nos envuelve y así… llenarnos de su luz.

Cuando nace un bebé, nace la vida y también la muerte. Nace el amor y también el miedo.

Espero de corazón de que esta canción pueda acompañar a las personas que lo necesiten.

Dedicado a mi querida amiga Elena y su familia. Especialmente a la pequeña Lara. De alguna manera esta canción te la cantaba a ti.

En recuerdo de Gabriel El Vikingo.

Gracias Mary Rozalén por ser luz, por acompañarme en esta melodía y en este viaje tan hermoso.

 

Meditación para una madre sana

Ser madre para mí

En una sociedad obsesionada por la mejor crianza de los hijos, voy descubriendo la necesidad de engranar, lo que es mejor para mis hijos,  con lo que es necesario para ser una madre bien equilibrada.

Voy comprendiendo que ese dar incesante se traduce en una entrega total, y cuando una se entrega del todo a  sí misma, no es una madre sana ni un yo sano.

Así pues, estoy aprendiendo a ser primero mujer y luego madre; estoy aprendiendo a experimentar mis emociones, sin quitar a mis hijos la dignidad de sentir las suyas también;

estoy comprendiendo que un hijo sano tiene sus propias emociones y características que son sólo suyas; y muy diferentes a las mías;

estoy comprendiendo la importancia de la comunicación sincera de los sentimientos, porque la simulación no engaña a los hijos; ellos conocen a su madre mejor de lo que ella se conoce a ella  misma.

Estoy comprendiendo que nadie supera su pasado si no lo enfrenta; si la madre no lo hace, sus hijos asimilarán exactamente aquello que ella está intentando superar;

estoy comprendiendo que las palabras de sabiduría caen en oídos sordos si mis actos las contradicen; los hijos tienden más a imitar que a escuchar;

Estoy aprendiendo que en la vida ha de haber tanta tristeza y dolor como felicidad y placer, y que permitirnos sentir todo lo que nos ofrece la vida es una indicación plenitud y realización;

estoy comprendiendo que la realización no se consigue entregándose totalmente, sino dándose a una misma y dando a los demás.

Estoy aprendiendo que la mejor manera de enseñar a mis hijos a vivir una vida plena, no es sacrificando mi vida, sino viviendo yo una vida plena;

quiero enseñar a mis hijos que tengo mucho que aprender, porque estoy comprendiendo que soltarlos, es la mejor manera de retenerlos.

 


Meditación sobre la buena maternidad, Nancy McBrine Sheehan, Cuerpo de Mujer, Northrup, Christiane Dr. (Cap. 13 La Maternidad y el Vïnculo con el Bebé)

 

Ilustracion Claudia Temblay

La fuerza de la creación

“Creo que los niños llevan en el cuerpo la fuerza de la creación. Es fácil ver en ellos la impronta de la naturaleza. Algunos tienen en la mirada el color de la tierra fértil que sembraron nuestros abuelos… otros, el cielo azul de una tarde de verano o el verde del océano pacifico…Hay niños que llevan los rayos de sol en el cabello y otros que el viento se ha colado entre ellos y se puede sentir su brisa cuando pasan a nuestro lado… muchos niños tienen el canto de los pájaros en su risa…o el aleteo de las mariposas cuando bailan…conocí niños con la piel dorada como arena del Caribe, otros con el perfume del cacao en su piel o pintados con el más puro blanco de la nieve…niños huracanes que arrasan con toda nuestra estabilidad emocional, o verdaderos terremotos que nos movilizan hasta las entrañas con una sola lagrima…y es que los niños son la versión más real de que la perfección existe… quien vele por los niños, vela por el mundo entero.”

Maravillosas palabras de Paola Napolitano

Napolitano, Paola  (18 de noviembre de 2014) “Los Orígenes de la Creación”. Blog de La Luna y La Teta. Recuperado de http://lalunaylateta.blogspot.com.es/ 

Ilustración Claudia Tremblay